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Material proporcionado por: Jose María ARANO
- Médico Odontólogo
Práctica privada
Barcelona
- Correspondencia a: Jose María ARANO
Clínica Santa Amelia
c/ Santa Amelia 22 entlo. 1ª, esc. A
08034 BARCELONA
e-mail: arano@pulso.com
- Luis María ILZARBE
- Médico Estomatólogo
Investigador asociado a Instituto AIMME (PARQUE TECNOLOGICO,
Paterna, VALENCIA)
- Correspondencia a: Luis María ILZARBE
Avda. Del Cid, 28, 1º, 2ª
46018 VALENCIA
tfno. 96 382 67 27
móvil 609 60 93 17
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web: http://www.icqmed.com/ilz.htm
Resumen
Los microorganismos de la placa bacteriana constituyen el factor
etiológico primario y posiblemente el único en la enfermedad gingivo-periodontal.
El cultivo de muestras de casos avanzados de enfermedad periodontal
demuestra el predominio de bacilos anaerobios gramnegativos.
Planteamos en este trabajo la hiperoxigenación del ambiente periodontal
en bolsas y papilas con el fin de anular o dificultar la actividad
de los gérmenes patógenos anaerobios.
La terapia experimental propuesta seguirá al raspado y alisado radicular
que elimina las placas y cálculos de las superficies dentarias y
periodontales.
Pretendemos un mantenimiento periodontal en ambiente de hiperoxigenación
para evitar la recidiva de la enfermedad.
Introducción
La importancia de los depósitos dentarios o placa bacteriana para
la generación de enfermedad periodontal careció de bases científicas
hasta mediados de este siglo, cuando estudios epidemiológicos bien
diseñados fueron realizados y se estableció que la presencia de
depósitos dentarios es sin duda el factor más importante en el desarrollo
de enfermedad periodontal (Lindhe J. ref. 6).
Una evidencia adicional del papel de la placa bacteriana en el hombre
se objetivó a partir de estudios en los cuales el progreso de la
enfermedad periodontal fue retrasado en gran medida mediante la
introducción de las medidas de higiene bucal.
Hay una multitud de bacterias de distintas morfologías en el seno
de la placa bacteriana.
Actualmente existen pruebas de que los microorganismos de la placa
bacteriana en la zona del surco gingival y en la bolsa periodontal
con sus propias sustancias derivadas, constituyen el factor etiológico
primario y posiblemente el único en la enfermedad gingivo-periodontal
(Bascones Martínez A. ref. 1).
Hay que considerar, desde un punto de vista práctico, que la mayoría
de las enfermedades periodontales corresponden a infecciones directamente
relacionadas con la presencia de placa bacteriana, constituyendo
una ínfima minoría los casos con implicaciones sistémicas (Echeverría
García JJ. ref. 4).
En estado de salud, la microflora aislada en el surco gingival
consiste en una asociación compleja de bacterias, con predominio
de una microbiota residente formada por microorganismos de los géneros
Actinomyces y Streptococcus. Estas bacterias son, fundamentalmente,
aerobias o anaerobias facultativas.
Cuando las medidas de higiene no son muy eficaces, se acumula la
placa, se consume la mayor parte del oxígeno y comienzan a aparecer
gérmenes anaerobios y microaerófilos de especies gramnegativas,
entre los que predominan Fusobacterium nucleatum, Veillonella parvula
y Treponea sp. (Sanz Alonso M. ref. 10).
En la encía clínicamente sana hay predominio de los estreptococos
y Actinomyces viscosus pero tambien hallamos bacilos anaerobios
facultativos gramnegativos, como Haemophillus, Eikenella y Actinobacillus
actinomycetemcomitans (Killian y col., 1979). La mayoría de las
bacterias son anaerobias facultativas y las anaerobias estrictas
constituyen sólo una porción menor de la flora (Slots y cols., 1976-1978).
El acúmulo de bacterias a lo largo del margen gingival lleva a la
gingivitis. Cuando queda establecida la gingivitis, el cultivo de
las bacterias de los puntos infectados revela un incremento en la
cantidad de bacterias anaerobias estrictas en relación con las anaerobias
facultativas (Theilade y col., 1966).
El cultivo de muestras de casos avanzados de enfermedad periodontal
demuestra el predominio de bacilos anaerobios gramnegativos (Slots,
1977). También hay cantidades importantes de espiroquetas.
La ausencia total de placa en la cavidad oral no es alcanzable;
se trata de una ilusión que acaso ni tan siquiera sea fisiológica.
Sin embargo, es posible mantener sanos la encía y el periodonto
cuando la cantidad de placa es pequeña, la flora bacteriana es poco
virulenta (gram + y anaerobios facultativos) y el sistema defensivo
del huésped es suficientemente efectivo (Rateitschak, K.H. ref.
9).
En la encía sana, la placa bacteriana es muy fina, predominando
los cocos gram+ aerobios y bacilos (75%), que parecen ser muy poco
patógenos para el tejido del periodonto.
En la placa de las gingivitis y periodontitis del adulto estacionaria
los anaerobios gram- aumentan notablemente a costa de los cocos
aerobios gram+ y los bacilos.
En la periodontitis rápidamente progresiva y la periodontitis activa
del adulto los bacilos gram- aneorobios junto a las espiroquetas
constituyen casi las tres cuartas partes de la composición de la
placa (Rateitschak, K.H. ref. 9).
Brauner y cols. relizan recientemente un estudio sobre el espectro
microbiológico de las periodontitis apicales. Concluyen que los
anaerobios estrictos representaron una tasa del 82.3% y el número
medio aislado supuso 6.4 por muestra ref. 2.
El ozono es una forma elemental del oxígeno presente en la atmósfera
de modo natural. La capa de ozono es un anillo que rodea el planeta
a una altura de 30 kilómetros (zoonosfera). Esta capa filtra los
ultravioletas solares de alta energía y asegura gracias a ello la
vida en el planeta.
La deplección de la capa de ozono debido fundamentalmente a los
compuestos clorofluorcarbonados liberados a la atmósfera por refrigeradores,
aires acondicionados y contenedores de aerosoles, es una grave preocupación
de los científicos y médicos a nivel mundial.
El ozono se crea de un modo natural por la incidencia en el aire
de rayos ultravioletas. También por la acción de descargas eléctricas
naturales en el curso de tormentas.
El ozono fue descubierto en 1840 por el químico alemán Christian
Frederick Schonbein de la Universidad de Basilea en Suiza.
Es producido comercialmente en generadores mediante luz ultravioleta
o descargas eléctricas en un condensador de oxígeno (Kindwall EP.
ref. 5).
El Ozono es un poderoso oxidante que puede destruir una amplia variedad
de virus, bacterias y toxinas.
Cuba, Alemania y Rusia son los países más adelantados en el uso
e investigación de las aplicaciones del ozono.
Por sus propiedades ha sido utilizado ampliamente a lo largo de
la historia: tratamientos de aguas potables, en la industria, para
el control de la polución de aguas residuales, tratamiento del olor
del aire y con fines médicos.
El agua ozonizada fue utilizada por primera vez con funciones desinfectantes
por el dentista alemán E.A. Fisch.
El ozono médico ha sido empleado con efectividad en múltiples
dolencias humanas. Dado que las bacterias anaerobias, protozoos
y hongos malviven en una atmósfera rica en oxígeno, todas las enfermedades
causadas por estos agentes son potencialmente tratables con ozono.
El cuerpo humano está compuesto aproximadamente por un 70% de agua,
es decir, oxígeno e hidrógeno. Podemos sobrevivir alrededor de una
semana sin agua o un mes sin comida pero sólo podremos vivir unos
minutos sin oxígeno. Es nuestra más primaria necesidad vital.
Las células pobremente oxigenadas constituyen una grata noticia
para virus y bacterias patógenas anaerobias.
Las dos sustancias más simples disponibles para equilibrar el balance
de oxígeno orgánico son el ozono (O3) y el agua oxigenada (H202).
Ambas moléculas son altamente tóxicas cuando se presentan concentradas,
lo que ha facilitado oscurecer su valor como germicida, excepto
como antiséptico dermatológico; pero cuando son diluidas, a niveles
terapéuticos, resultan altamente beneficiosas.
Tengamos en cuenta que esto ocurre con todos los compuestos de
uso sanitario. Una amoxicilina, por ejemplo, tiene una dosis curativa,
una dosis tóxica y una dosis letal. No se trata pues de calidad
sino de cantidad.
La FDA ha establecido un nivel máximo de concentración de 0.05
ppm de ozono para los aparatos de uso médico.
El olor característico del ozono es detectable entre 0.01 - 0.05
ppm.
A niveles superiores hay irritación de mucosas oculares, nasales,
garganta (tos) (Kindwall EP. ref. 5).
Minguez F y cols. demuestran que la actividad antimicrobiana del
agua ozonizada en suspensiones bacterianas y materiales contaminados
fue significativa y dependió fundamentalmente de la concentración
y tiempo de exposición. En la flora bucal, un enjuague solo tuvo
poco efecto, pero varios enjuagues sucesivos condujeron a la reducción
substancial del número de colonias bacterianas ref. 7 .
La penetración en papilas y bolsas de los antisépticos procedentes
de enjuagues es muy escasa (4%), pese a lo cual Minguez F y cols.
manifiestan actividad significativa antimicrobiana del agua ozonizada
en su trabajo. ref. 7 Lógicamente la penetración del 97% obtenida
mediante la acción subgingival (profesor T.F. Flemming, Universidad
de Würzburg, Alemania) aumentará los efectos del producto estudiado.
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