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Resumen
Se realizó una investigación de intervención educativa para modificar los conocimientos sobre el cuidado y mantenimiento de la prótesis total en pacientes de la tercera edad pertenecientes al Círculo de Abuelos “Los Maceo” del área de salud Carlos J. Finlay de Santiago de Cuba en el período comprendido de enero del 2003 a noviembre del 2005. El universo de estudio estuvo constituido por el total de pacientes geriátricos (60 – 65 años de edad), de ambos sexos con prótesis total superior e inferior con menos de dos años de instalada, que es de 34 senescentes. Para conocer el nivel de conocimientos de los ancianos se aplicó una encuesta antes y después de la intervención educativa. La unidad de medida fue el porcentaje y para la validación estadística y determinar la significación de los cambios después de la intervención se utilizó la técnica de Mc Nemar, aplicando Chi Cuadrado, obteniendo como resultado una significativa modificación de los conocimientos en los senescentes. Se recomienda determinar el impacto a largo plazo de la intervención educativa en los conocimientos sobre el cuidado y mantenimiento de la prótesis total y extender su ejecución en los círculos de abuelos y hogares de ancianos.
Palabras Claves: Prótesis Total, Cuidado y mantenimiento, conocimientos, educación.
Introducción
El proceso de envejecimiento afecta a todo el planeta y presenta características diferentes en cada país. Se estima que Asia y el Pacífico sean las regiones más envejecidas, pues Corea y Singapur tendrán en el 2030 una población de adultos mayores de 19 %, que para el 2050 será de 33 % en Japón, 26 % en Australia y 21 % en la India. En América Latina se dice que el envejecimiento en la próxima década representará 3.5 % y que este impacto negativo se agudizará por:
• Elevada incidencia de la pobreza • Persistente inquietud social • Baja cobertura de la seguridad social • Tendencia hacia el deterioro de la estructura familiar de apoyo a las personas mayores
En nuestro país, datos recogidos en la Oficina Nacional de Estadística (Centro de Estudio de Población y Desarrollo, La Habana, 2002) revelan que la población mayor de 60 años se incrementó en 0,2 % entre el 2000 y 2001 y aumentó en más de 27 000 en el 2002, de modo que 14,5 % del total de los habitantes cubanos son personas de la tercera edad.
Territorialmente, las provincias con mayor envejecimiento son: Villa Clara y Ciudad de La Habana (17,4 y 17,1 %, respectivamente); y de los municipios, Plaza de la Revolución (22 %) y 10 de Octubre (21 %). Santiago de Cuba posee un índice de 12,4 % y dos municipios más envejecidos: Santiago de Cuba y Palma Soriano, con igual proporción de 13,2 %.1
Nuestro Ministerio de Salud Pública identifica varios programas priorizados; entre ellos se encuentra el de la atención al adulto mayor, el cual requiere de de un plan de acción así como de una atención diferenciada que cubra necesidades biológicas, psicológicas, y sociales a fin de elevar la calidad de vida en estas edades, debido además a que el principal propósito de de la Geriatría a nivel mundial es no solo darle años a la vida sino darle vida a los años2, por lo que en la actualidad existe un interés creciente por el conocimiento de los fenómenos básicos del envejecimiento, es por ello que la medicina y la odontología han contribuido a enfrentar este reto científico y asistencial, a fin de lograr el éxito final de los propósitos y precisamente la cavidad bucal constituye un conjunto de estructuras (dientes, maxilar, mandíbula, articulaciones, músculos, glándulas, nervios, mucosa, etc), que integran la función bucal al iniciar la masticación, permitir la comunicación y proteger del mundo exterior donde la musculatura bucal interviene en tres funciones básicas: la masticación, la deglución y el habla, que cambian de manera diferente mientras se envejece.
Es evidente que los problemas relacionados con la masticación, la deglución y el habla se incrementan significativamente en las personas de edad avanzada, edéntulas y con prótesis dentales; es decir, la función motora bucal disminuye gradual, pero no uniformemente, como consecuencia del envejecimiento.3
La pérdida de dientes, las prótesis y las consiguientes dificultades dentógenas de alimentación y comunicación son acontecimientos penosos y perturbadores para las personas de la tercera edad; por ello, lo más importante no es el tratamiento odontológico en sí mismo, sino el establecimiento de una relación interpersonal firme entre el odontólogo y el paciente. Si el odontólogo conoce la personalidad del paciente, podrá descubrir la forma adecuada para aproximarse y pasar paulatinamente a la rehabilitación odontoprotésica.4
Por todo lo antes expuesto puede decirse que tal rehabilitación es muy necesaria e importante en la persona de edad avanzada, ya que puede restituirle las diferentes funciones motoras bucales, para entonces disminuidas por las alteraciones fisiológicas, psicológicas y neuromusculares que aparecen con los años, así como mejorar su calidad de vida.
Al Servicio de Prótesis de la Clínica Estomatológica Provincial Docente Asistencial de la provincia de Santiago de Cuba acude gran cantidad de personas de la tercera edad, a las cuales se les realizan tratamientos protésicos rehabilitadores; sin embargo, llama la atención que una vez solucionado el problema, concurren en un período menor de un año a un año y medio con la prótesis en mal estado (fracturas, manchas y cálculos); fenómeno que alarma, porque no se garantiza una larga duración del aparato protésico en los gerontes, atribuíble presumiblemente a un desconocimiento de las medidas de cuidado y mantenimiento de las prótesis.
Farrera Rosman5 sostiene que los centros de atención primaria de salud deben desempeñar una labor preventiva, educativa y de seguimiento, que cubra al menos programas de campañas educativas para el adulto mayor, así como de autocuidado y autocontrol.
La Educación para la Salud, como estrategia en la promoción de salud, se ha constituido en una forma de enseñanza que pretende conducir al individuo y la colectividad a un proceso de cambio de actitud y conducta, que parte de la detección de sus necesidades e intenta redundar en el mejoramiento de las condiciones de salud del individuo y su comunidad.6
Partiendo de la perspectiva de que la Educación para la Salud es la combinación de acciones sociales planificadas y experiencias docentes concebidas para enseñar a la población a controlar los factores determinantes de la salud y de los comportamientos de la misma, así como las condiciones que afectan su estado de salud y el de los demás, es requisito indispensable considerar en el proceso de planeación, la participación de la comunidad, debido a que esta constituye el elemento base para lograr un trabajo de equipo. En este contexto, el intercambio educativo podría definirse como trabajar 'con” más 'para' los demás.7
Se ha observado que muy pocos adultos saben cómo limpiar y mantener en buen estado sus prótesis y dentaduras. El realizar una correcta limpieza de los aparatos protésicos por parte del paciente ayudará a prolongar la vida útil de las prótesis, así como evitar la acumulación de alimento y formación de sarro. También es necesario que las personas sean capaces de solicitar atención dental cuando las prótesis estén mal ejecutadas.8
Motivados por todo esto se decidió realizar una intervención educativa a pacientes de la tercera edad para identificar la problemática y analizar las posibles alternativas de solución, con el objetivo de modificar el nivel de conocimientos sobre cuidado y mantenimiento de la prótesis total en pacientes geriátricos.
Método
Se realizó una intervención educativa para modificar los conocimientos sobre el cuidado y mantenimiento de la prótesis total en pacientes de la tercera edad, pertenecientes al Círculo de Abuelos “Los Maceo” del área de salud “Carlos J. Finlay” de Santiago de Cuba en el período comprendido de enero del 2003 a noviembre del 2005.
El universo de estudio estuvo constituido por los 34 ancianos (60 – 65 años de edad) de uno u otro sexo, con prótesis total superior e inferior y menos de dos años de instalada.
Metódica
Por ser una investigación de intervención educativa, se desarrolló en tres etapas:
Primera etapa: Diagnóstica Segunda etapa: Intervención propiamente dicha. Tercera etapa: Evaluación de la intervención
Para evaluar el nivel de conocimientos de los gerontes sobre el cuidado y mantenimiento de la prótesis total se aplicó una encuesta de conocimientos antes y después de la intervención educativa, es decir primera y tercera etapa (Anexo 1). La intervención se desarrolló a través de conferencias impartidas, demostraciones, sociodramas, teleclases y técnicas participativas.
Se procesó la información con el empleo de una computadora. Se elaboraron tablas de doble entrada, donde las columnas contenían los resultados después de la intervención educativa y las filas los resultados de antes de efectuarla. Se utilizó el porcentaje como medida de resumen y la técnica de Mc Nemar para significar los cambios de antes y después.
Se hizo la descripción de cada tabla, lo cual permitió dar cumplimiento al objetivo propuesto, así como formular las conclusiones y recomendaciones pertinentes.
Resultados
Al analizar el nivel de conocimiento de los gerontes sobre cómo masticar con una prótesis total recién instalada (tabla 1), se halló que 22 (65,0 %) poseían conocimientos inadecuados sobre este tema antes de la intervención educativa; pero después de desarrollada, 88,0 % de ellos alcanzaron una evaluación adecuada, gracias a que 82,0 %, de los que inicialmente estaban equivocados, modificaron sus conocimientos al asimilar los temas impartidos.
Tabla 1. Conocimiento de los ancianos sobre cómo masticar con una prótesis total recién instalada.
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Después |
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Antes |
Adecuado |
Inadecuado |
Total |
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No. |
% * |
No. |
% * |
No. |
% ** |
|
Adecuado |
12 |
100,0 |
-- |
-- |
12 |
35,0 |
|
Inadecuado |
18 |
82,0 |
4 |
18,0 |
22 |
65,0 |
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Total |
30 |
88,0 |
4 |
12,0 |
34 |
100,0 |
Fuente: Encuesta de conocimiento. (p < 0,001) * Calculado sobre la base del total de antes. ** Calculado sobre la base del total de ancianos.
En la tabla 2, donde se recogen los conocimientos de los senescentes sobre el tipo de alimento que deben masticar con prótesis total recién instalada antes y después de la intervención educativa, se aprecia que 32 obtuvieron la calificación de inadecuados antes de la acción (94,0 %) y que después de realizada, 82,0 % fueron evaluados de adecuados al superar 26 de los 32 su desconocimiento respecto a este contenido, así como tomar conciencia de que debe masticar alimentos blandos y no pegajosos para evitar que la prótesis se salga de su asiento por no contar aún con el buen manejo del aparato dentro de la cavidad bucal.
Tabla 2. Conocimiento de los ancianos sobre tipo de alimento que debe masticar con prótesis total recién instalada.
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Después |
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Antes |
Adecuado |
Inadecuado |
Total |
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No. |
% * |
No. |
% * |
No. |
% ** |
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Adecuado |
1 |
50,0 |
1 |
50,0 |
2 |
6,0 |
|
Inadecuado |
26 |
81,0 |
6 |
19,0 |
32 |
94,0 |
|
Total |
27 |
82,0 |
7 |
18,0 |
34 |
100,0 |
Fuente: Encuesta de conocimiento. (p < 0,01) * Calculado sobre la base del total de antes. ** Calculado sobre la base del total de ancianos.
La tabla 3 registra la forma de lograr una mejor fonación con prótesis total recién instalada. En ella aparece que antes de efectuar la intervención educativa, 22 ancianos (65,0 %) desconocían qué hacer para hablar mejor con este aparato protésico; pero una vez desarrollada, de los 22 que no sabían cómo proceder, 20 fueron evaluados de adecuado por modificar sus conocimientos, para 91,0 % con respecto al total de antes de aplicar el programa educativo.
Tabla 3. Conocimiento de los ancianos sobre cómo lograr una mejor fonación con prótesis total recién instalada.
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Después |
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Antes |
Adecuado |
Inadecuado |
Total |
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No. |
% * |
No. |
% * |
No. |
% ** |
|
Adecuado |
8 |
67,0 |
4 |
33,0 |
12 |
35,0 |
|
Inadecuado |
20 |
91,0 |
2 |
9,0 |
22 |
65,0 |
|
Total |
28 |
94,0 |
6 |
6,0 |
34 |
100,0 |
Fuente: Encuesta de conocimiento. (p < 0,01) * Calculado sobre la base del total de antes. ** Calculado sobre la base del total de ancianos.
Como revela la tabla 4, el desconocimiento de los gerontes sobre cómo mantener una buena higiene bucal se constató en 82,0 % de los mismos cuando fueron evaluados de inadecuados antes de la intervención. Al aplicar el programa educativo se obtuvo que 26 de los adultos mayores (93,0 %) fueron capaces de modificar su conocimiento y responder de forma correcta al evaluar dicho programa.
Tabla 4. Conocimiento de los ancianos sobre cómo mantener una buena higiene bucal.
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Después |
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Antes |
Adecuado |
Inadecuado |
Total |
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No. |
% * |
No. |
% * |
No. |
% ** |
|
Adecuado |
4 |
67,0 |
2 |
33,0 |
6 |
18,0 |
|
Inadecuado |
26 |
93,0 |
2 |
7,0 |
28 |
82,0 |
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Total |
30 |
94,0 |
4 |
6,0 |
34 |
100,0 |
Fuente: Encuesta de conocimiento. (p < 0,001) * Calculado sobre la base del total de antes. ** Calculado sobre la base del total de ancianos.
En la tabla 5 se evidencia que antes de la intervención educativa, 26 adultos mayores (76,0 %) poseían nociones erróneas sobre cómo mantener una prótesis total limpia; pero luego de efectuada la actividad educativa resultó positivo que los 26 adquirieron conocimientos adecuados.
Tabla 5. Conocimiento de los ancianos sobre cómo mantener una prótesis total limpia.
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Después |
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Antes |
Adecuado |
Inadecuado |
Total |
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No. |
% * |
No. |
% * |
No. |
% ** |
|
Adecuado |
8 |
100,0 |
-- |
-- |
8 |
24,0 |
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Inadecuado |
26 |
100,0 |
-- |
-- |
26 |
76,0 |
|
Total |
34 |
100,0 |
-- |
-- |
34 |
100,0 | Fuente: Encuesta de conocimiento. (p < 0,001) * Calculado sobre la base del total de antes. ** Calculado sobre la base del total de ancianos.
El conocimiento de los gerontes sobre cómo mantener la higiene de la prótesis total se evidencia en la tabla 6, donde se observa que en 82,0 % fue evaluado de inadecuado antes de la intervención y que después de llevada a cabo, hubo un resultado alentador al adquirir nociones adecuadas los que desconocían este proceder antes del programa educativo.
Tabla 6. Conocimiento de los ancianos sobre cómo mantener la higiene de la prótesis total.
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Después |
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Antes |
Adecuado |
Inadecuado |
Total |
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|
No. |
% * |
No. |
% * |
No. |
% ** |
|
Adecuado |
6 |
100,0 |
-- |
-- |
6 |
18,0 |
|
Inadecuado |
28 |
100,0 |
-- |
-- |
28 |
82,0 |
|
Total |
34 |
100,0 |
-- |
-- |
34 |
100,0 | Fuente: Encuesta de conocimiento. (p < 0,001) * Calculado sobre la base del total de antes. ** Calculado sobre la base del total de ancianos.
La tabla 7, donde se muestra el nivel de información de los ancianos sobre cómo limpiar la prótesis total, aparece que 30 de ellos (88,0 %) tenían conocimientos inadecuados antes de participar en la actividad educativa y que 26 (87,0 %) los modificaron favorablemente después de la intervención.
Tabla 7. Conocimiento de los ancianos sobre cómo limpiar la prótesis total.
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Después |
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Antes |
Adecuado |
Inadecuado |
Total |
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|
No. |
% * |
No. |
% * |
No. |
% ** |
|
Adecuado |
4 |
100,0 |
-- |
-- |
4 |
12,0 |
|
Inadecuado |
26 |
87,0 |
4 |
13,0 |
30 |
88,0 |
|
Total |
30 |
88,0 |
4 |
12,0 |
34 |
100,0 | Fuente: Encuesta de conocimiento. (p < 0,001) * Calculado sobre la base del total de antes. ** Calculado sobre la base del total de ancianos.
La valoración del conocimiento de los ancianos sobre lo que debían hacer ante una molestia en la cavidad bucal, provocada por una prótesis total (tabla 8), reveló que todos poseían correctas nociones acerca de cómo proceder ante esa eventualidad, lo cual nos facilitó ampliar y debatir sobre este contenido durante los encuentros.
Tabla 8. Conocimiento de los ancianos sobre qué debe hacer ante molestia en la cavidad bucal por la prótesis total.
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Después |
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Antes |
Adecuado |
Inadecuado |
Total |
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No. |
% * |
No. |
% * |
No. |
% ** |
|
Adecuado |
34 |
100,0 |
-- |
-- |
34 |
100,0 |
|
Inadecuado |
-- |
-- |
-- |
-- |
-- |
-- |
|
Total |
34 |
100,0 |
-- |
-- |
34 |
100,0 |
Fuente: Encuesta de conocimiento. * Calculado sobre la base del total de antes. ** Calculado sobre la base del total de ancianos.
La tabla 9 recoge que 26 ancianos (76,0 %) no sabían inicialmente cómo quitarse la prótesis total; pero después de la labor educativa, 22 de ese total (85,0 %) aprendieron a retirarla adecuadamente.
Tabla 9. Conocimiento de los ancianos sobre cómo debe quitarse la prótesis total.
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Después |
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Antes |
Adecuado |
Inadecuado |
Total |
|
|
No. |
% * |
No. |
% * |
No. |
% ** |
|
Adecuado |
7 |
87,0 |
1 |
13,0 |
8 |
24,0 |
|
Inadecuado |
22 |
85,0 |
4 |
15,0 |
26 |
76,0 |
|
Total |
29 |
88,0 |
5 |
12,0 |
34 |
100,0 | Fuente: Encuesta de conocimiento. (p < 0,001) * Calculado sobre la base del total de antes. ** Calculado sobre la base del total de ancianos.
Las opiniones de los senescentes acerca de si debían dormir con la prótesis total (tabla 10) eran negativas en 53,0 % de ellos, es decir, desconocían qué hacer al respecto; luego de la intervención educativa, resultó alentador que todos modificaron acertadamente sus conocimientos al aprender que era indispensable despojarse de los aparatos protésicos.
Tabla 10. Conocimiento de los ancianos sobre si debe dormir con la prótesis total.
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Después |
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Antes |
Adecuado |
Inadecuado |
Total |
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|
No. |
% * |
No. |
% * |
No. |
% ** |
|
Adecuado |
16 |
100,0 |
-- |
-- |
16 |
47,0 |
|
Inadecuado |
18 |
100,0 |
-- |
-- |
18 |
53,0 |
|
Total |
34 |
100,0 |
-- |
-- |
34 |
100,0 |
Fuente: Encuesta de conocimiento. (p < 0,001) * Calculado sobre la base del total de antes. ** Calculado sobre la base del total de ancianos.
En cuanto al conocimiento de los gerontes sobre la frecuencia con que deben acudir al estomatólogo para revisar sus prótesis totales y la cavidad bucal en conjunto, se refleja en la tabla 11, que 65,0 % desconocían cuándo asistir a la clínica dental para ello y que 91,0 % asimilaron satisfactoriamente la información brindada al respecto en la actividad educativa.
Tabla 11. Conocimiento de los ancianos sobre el tiempo que deben acudir al estomatólogo.
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Después |
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Antes |
Adecuado |
Inadecuado |
Total |
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|
No. |
% * |
No. |
% * |
No. |
% ** |
|
Adecuado |
12 |
100,0 |
-- |
-- |
12 |
35,0 |
|
Inadecuado |
20 |
91,0 |
2 |
9,0 |
22 |
65,0 |
|
Total |
32 |
94,0 |
2 |
6,0 |
34 |
100,0 |
Fuente: Encuesta de conocimiento. (p < 0,001) * Calculado sobre la base del total de antes. ** Calculado sobre la base del total de ancianos.
En la tabla 12 se refleja que 53,0 % de los senescentes no conocían el objetivo del autoexamen bucal antes de realizar la intervención educativa; pero después de efectuada, todos fueron evaluados con conocimientos adecuados.
Tabla 12. Conocimiento de los ancianos sobre el objetivo del autoexamen bucal.
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Después |
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Antes |
Adecuado |
Inadecuado |
Total |
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|
No. |
% * |
No. |
% * |
No. |
% ** |
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Adecuado |
16 |
100,0 |
-- |
-- |
16 |
47,0 |
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Inadecuado |
18 |
100,0 |
-- |
-- |
18 |
53,0 |
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Total |
34 |
100,0 |
-- |
-- |
34 |
100,0 |
Fuente: Encuesta de conocimiento. (p < 0,001) * Calculado sobre la base del total de antes. ** Calculado sobre la base del total de ancianos.
Al hacer una evaluación general del conocimiento de los adultos mayores sobre el cuidado y mantenimiento de la prótesis total, expuesto en la tabla 13, puede verse que en 24 ancianos resultaba inadecuado (71,0 %) antes de realizar la intervención y después de aplicar el programa educativo, 94,0 % obtuvieron información adecuada. Este cambio altamente significativo (p < 0,001) se logró porque 22 (92,0 %) de los que inicialmente recibieron la evaluación de inadecuados, luego respondieron correctamente.
Tabla 13. Conocimiento de los ancianos sobre el cuidado y mantenimiento de la prótesis total.
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Después |
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Antes |
Adecuado |
Inadecuado |
Total |
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|
No. |
% * |
No. |
% * |
No. |
% ** |
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Adecuado |
8 |
80,0 |
2 |
20,0 |
10 |
29,0 |
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Inadecuado |
22 |
92,0 |
2 |
8,0 |
24 |
71,0 |
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Total |
30 |
94,0 |
4 |
6,0 |
34 |
100,0 |
Fuente: Encuesta de conocimiento. (p < 0,001) * Calculado sobre la base del total de antes. ** Calculado sobre la base del total de ancianos.
Discusión
Los ancianos con prótesis total recién instalada, pueden aprender a masticar simultáneamente de ambos lados con cuidado para no morderse y no de uno solo, como haría con los dientes naturales, sin sobrecargar la mucosa de soporte.9
Amézcua García10 sugiere no morder con los dientes anteriores para cortar los alimentos e introducir pequeños bocados y masticarlos con los dientes posteriores de los dos lados, todo lo cual ayuda a que los músculos, carrillos, labios y lengua se acostumbren a la prótesis. Además, se impone masticar despacio y con regularidad para lograr una mejor adaptación.
Con una prótesis recién instalada cambiará un poco el habla y podrán existir problemas fonéticos para pronunciar algunos sonidos, por lo que es necesario aprender a localizar ciertas palabras; aprendizaje que se consigue en unas pocas semanas9. La mejor forma de entrenarse es hablando o leyendo en voz alta lo más que pueda.10
Aunque no se cuente con dientes naturales, debe tenerse un buen cuidado de su boca. La placa bacteriana se formará en su dentadura postiza y la comida podrá quedar adherida a la base de la prótesis y a la mucosa subyacente11, por lo que ha de limpiarse la prótesis, lengua, carrillo, mucosa del paladar y rebordes alveolares después de cada comida para mantener una adecuada higiene bucal; según estudios realizados, Menéndez Vazquez12 señala que solo 4,0 % de los encuestados refería limpiarse la prótesis 4 veces al día, lo cual demuestra que si no se les educa, ignorarán que debe cepillarse varias veces, Fuster Torres13 aconseja limpiar la prótesis total después de cada comida o al menos enjuagarla bajo el grifo y cepillarla adecuadamente por la noche, Amézcua García10 plantea limpiar las prótesis 3 veces al día; otros autores9 recomiendan limpiar la prótesis total después de cada comida o al menos una vez al día; suficiente para evitar la formación de sarros y el depósito de tinciones.
Quien escribe, sugiere y orienta en su actividad educativa que las prótesis totales deben limpiarse 4 veces al día (después del desayuno, después del almuerzo, después de la comida y antes de acostarse), ya que es la única forma de mantenerlas limpias y en buen estado, evitando la acumulación de placas bacterianas y la formación de sarros y manchas.
La higiene de la prótesis, además de proporcionar una sensación de limpieza y confort, mejora la calidad de vida del anciano14. Un grupo de autores, en una revisión realizada sobre el tema y publicada en un sitio web,15 plantean que el método utilizado para limpiar las prótesis, según Mc Cabe y colaboradores, propone dos vías para efectuarla: una con cepillo y pasta dental y otra con agua y jabón, pero con este último mecanismo solo puede removerse una fina capa de placa de la dentadura. Según ellos, en investigaciones efectuadas por Radnal. M y colaboradores, así como Jagger, se obtuvo que un gran número de pacientes no conocen cómo mantener la higiene de la prótesis, por lo cual recomiendan el uso de procedimientos asequibles de orientación profesional. Amézcua García10 aconseja limpiar la prótesis con cepillo de cerda dura y jabón líquido y no con pasta dental.
Para la limpieza de prótesis removibles existen métodos mecánicos y químicos; sin embargo, el principal problema del primero es la dificultad psicomotora que pueden presentar los adultos mayores para higienizar adecuadamente las prótesis, por lo que se orienta emplear además soluciones de peróxidos alcalinos, hipocloritos alcalinos, desinfectantes y otros productos químicos. El resultado de esta investigación apunta hacia el desconocimiento de esas sustancias por parte de odontólogos y pacientes16, 17. Otros autores13 sugieren sumergir la prótesis en una solución desinfectante, aproximadamente durante 15 minutos, una vez a la semana.
Para mantener una adecuada higiene de la prótesis total se impone cepillarla con pasta dental o solución jabonosa, además de introducirla en líquidos desinfectantes y limpiadores (antisépticos bucales). El aparato superior debe limpiarse con toma palmar (figura 1) y el inferior con dedo índice y pulgar (figura 2)15. Hay quien estima conveniente llenar el lavabo con agua.10 Para prever que durante la limpieza de la prótesis total se resbale de la mano y caiga en el suelo, se recomienda hacerlo sobre un recipiente (palangana) con agua o sobre un paño o toalla para precaver la fractura.
Menéndez Vázquez12 confirmó que la mayoría de sus pacientes objeto de estudio (84,7 %) visitaban al estomatólogo para revisar sus prótesis cuando sentían molestias, pero otro autor18 encontró que solo 42,0 % de los suyos lo hacía en tales circunstancias. Siempre que aparezca una molestia, debe acudirse a consulta; pues si bien al principio es normal que ocurra, cuando al cabo de 4 ó 5 días, no haya desaparecido, es preciso asistir a la clínica estomatológica para solucionarla. Resulta inconveniente tratar de resolver el problema sin ayuda profesional.9
La prótesis total superior ha de ser retirada con ambos dedos índices, colocados en el fondo del surco vestibular, a nivel del primer molar, y con los pulgares apoyados en la cara triturante de los dientes artificiales (figura 3); en cambio, la total inferior se extrae de la boca con una sola mano, con el dedo índice por lingual y el pulgar por vestibular en la parte anterior (figura 4); maniobras que evitan la caída y fractura de las prótesis.
Menéndez Vázquez12 constató que 69,4 % de los gerontes no se quitaban las prótesis a ninguna hora y 28,6 % lo hacía en el horario nocturno. Abreu de la Huerta, Sanjurjo Álvarez y Fornaris Fría18 exponen en su estudio que 69,0 % de los pacientes encuestados nunca se retiraba la prótesis antes de dormir. Torres Curí y Rosales19 sostienen que existe una relación directa entre el uso nocturno de la prótesis y la adaptación favorable, fundamentalmente en aquellos ancianos que usaban la misma con mayor cantidad de años, es decir, a mayor tiempo de uso nocturno de la prótesis, mayor adaptación; sin embargo, se recomienda retirarla de la boca unas 6 – 8 horas al día para el adecuado descanso y oxigenación de la mucosa13. En una revisión del tema se informa que durante el sueño se reduce la salivación, con lo cual se elimina el efecto de limpieza mecánica de la saliva y se impone retirar los elementos artificiales en la boca15, por lo que la retirada nocturna de la prótesis ha demostrado ser uno de los elementos claves para disminuir las lesiones en las mucosas por el uso de esos aparatos. 20
Menéndez Vázquez12 señala que 84,7 % de sus encuestados concurrían al estomatólogo para examinar sus prótesis solamente cuando les molestaban; otros18 comunican que 42,0 % le visitaban cuando no sentían bienestar y 18,0 % acudían a la consulta periódicamente. No todos los pobladores comprenden la importancia de visitar al odontólogo cada 6 meses para ser examinados y recibir oportunamente los tratamientos.21, 22
Lo anterior demuestra el desconocimiento de los gerontes acerca de la trascendencia de revisarse la cavidad bucal periódicamente y más aquellos portadores de prótesis totales, que corren diez veces más riesgo de presentar lesiones en la boca que los que no las usan.
En nuestro estudio, los resultados respecto al desconocimiento del autoexamen bucal de los ancianos son superiores a los encontrados por Menéndez Vázquez12, pues 90,8 % de sus encuestados desconocían este proceder.
Gutiérrez Bilbao23 manifiesta que la presencia de prótesis dentales se asocia con la de lesiones en la mucosa, por lo que cuanto más prótesis existan en la boca, mayor es la probabilidad de sufrir alteraciones en la mucosa bucal, con la mayor prevalencia de dichas alteraciones cuando las prótesis eran totales (64,4 %) y primacía de la estomatitis protésica, representada por una tasa de 21,4 %. En nuestro país, el Programa de Detección Precoz del Cáncer Bucal (PDCB) figura entre los priorizados en estomatología, del cual forma parte el autoexamen bucal; a través de él, la propia persona es capaz de detectar las lesiones que pueden propiciar la aparición del cáncer bucal.24, 25
Abreu de la Huerta, Sanjurjo Álvarez y Fornaris Frías18 notifican que al haber hallado un elevado porcentaje de personas entrevistadas sin conocimiento alguno sobre el cuidado y conservación de las prótesis dentales, justifica plenamente intensificar acciones sanitarias en ese sentido. Educar y motivar al paciente resulta importante para incrementar la aceptación de tratamientos, por lo que es fundamental proporcionar al personal la capacitación y las herramientas que harán el proceso más entretenido y educativo.26
Vale acentuar la relevancia de desarrollar programas de promoción de salud bucal para personas de la tercera edad, a fin de garantizar un buen estado físico, psíquico y social.27
La modificación de los conocimientos de los ancianos objeto de estudio fue significativa, pues, en las tablas 2 y 3 el nivel de error probable resultó ser de 1 %, con p < 0,01; y en el resto de las tablas, de 0,1 %, con p < 0,001. Por ello consideramos útil realizar esta labor educativa, dado el interés mostrado por los mismos en el desarrollo de los diferentes temas, a través de los cuales adquirieron los conocimientos necesarios para cuidar y mantener sus prótesis totales, así como también quedaron satisfechas las expectativas y necesidades de aprendizaje identificadas y se transformó el espectro de conocimientos.
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