LOS NÚMEROS NO MIENTEN, EN UNA CIUDAD CON 130 PROFESIONALES, A RAZÓN DE 12 ILEGALES ACTÚAN DIARIAMENTE DELANTE DE NUESTROS OJOS, O SEA, EL 10% DE LA POBLACIÓN DE CD ES ILEGAL. EL NÚMERO PARECE EXAGERADO, PERO ES LA REALIDAD PRESENTE.

 

Material proporcionado por:

Dr. Wolnei Luiz Centenaro
Erechim - Rs - CRO 7048
Especialista en Endodoncia
Av. XV de Novembro 78/509, Brasil
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Los números no mienten, en una ciudad con 130 profesionales, a razón de 12 ilegales actúan diariamente delante de nuestros ojos, o sea, el 10% de la población de CD es ilegal. El número parece exagerado, pero es la realidad presente.
En las ciudades donde la fiscalización del CRO es más intensa, normalmente por la dedicación de los cirujanos dentistas pertenecientes a la misma entidad, ésto puede ser constatado con facilidad. Después de algunos años dedicándome a represental al CRO, no por placer personal, sino como una opción para parar de criticar y tomar riendas en el asunto, tengo hoy el nombre y la dirección de estas personas (ilegales) que actúan en la más absoluta tranquilidad, en una ciudad con aproximadamente 90.000 habitantes.

La situación se torna aún más caótica si llevamos esta proporción a todo Brasil, llegaremos a un número que asusta. Escondidos detrás del Código Penal que todo permite y nada impide, la reproducción de esta 'raza' aumenta cada día. El proceso de de crianza y reproducción es simple: todos los años se forman varios Técnicos en Prótesis Dental, en los más diversos puntos de enseñanza de Brasil, algunos con bajísima calidad.

Luego de la 'formación', estos profesionales deberían trabajar en laboratorios de prótesis como propietarios de los mismos o como subordinados de algún otro profesional. En la práctica esto no se da. Sin condiciones financieras para montar sus propios laboratorios de prótesis acaban prostituyéndose en sus habilitaciones y comienzan a realizar pequeños trabajos como prótesis removibles y prótesis totales directamente en la boca de algunas personas menos informadas y atraídas por el bajo precio cobrado. Así comienza todo un ciclo de vicios que tiene muchos culpables.

Sin duda alguna, la idea de impunidad que existe en este país es sin duda alguna o la principal responsable, por la práctica de este delito, sino veamos: El ejercicio ilegal de la odontología es un crimen previsto en el código penal, con penas posibles de 2 a 6 años de detención (no reclusión). Si no fuera suficiente la dificultad en promover un flagrante de este tipo de delito, a no ser por la buena voluntad de algunos policías, tenemos que probar la frecuencia (que se da muy seguido) de tal delito, o sea, tenemos aún que probar que el sujeto practica este tipo de crimen todos los días y no eventualmente.

Hasta ahí todo bién, si las leyes están en nuestra contra tendremos que cambiarlas. ¿Pero de qué manera podemos hacer esto?. Ciertamente quedarnos criticando Asociaciones, Consejo y otras entidades representativas de la Odontología no es el mejor camino. Tenemos que olvidarnos de nuestras propias vanidades, despedirnos de parte de nuestras ansias personales, unir fuerzas y partir para un rescate de la valorización de la Odontología.

No existe otra manera de preservar la odontología si no hay leyes más severas para el ejercicio ilegal de la profesión. Me parece que limitar el número de apertura de cursos de odontología y auxiliar dental de brasileros en Portugal son actitudes que merecen nuestra consideración. Sin embargo creo que nuestras entidades deberían al menos concentrar la misma cantidad de fuerzas para controlar la apertura de cursos de Técnicos en Prótesis Dental, actuar junto a la clase política, magistrados, etc. para modificar estas leyes del código penal que hoy son tan blandas. Muchos colegas argumentan que el número de ilegales no es tan grande en si, pero, sin embargo si salieramos de nuestros consultorios, e intentáramos combatir estas personas, ciertamente llegaremos a la conclusión que estos números podrán ser aún mayores.

Hé seguido los diversos movimientos de entidades tales como CRO/ABO/APCD, etc. en el sentido de intentar mantener una relación más estrecha con los parlamentarios que tienen el poder y la competencia de elaborar leyes, que esten deacuerdo a las enseñanzas que brinad la odontología. Sin embargo no veo ningún movimiento o campaña en el sentido de alterar el Código Penal Brasileño para que las penas por el ejercicio ilegal de la odontología no sean tan blandas y dejen de ser un crimen (Que si pagás una fianza salís ¿excomulgable?).

Este es el punto crucial, o sea, en el sentido de la impunidad, porque sabemos que por mas que el infractor sea considerado culpable, su pena será transformada en penas alternativas lo que deja a estas personas sin preocupación de actuar en la ilegalidad. Es preciso cambiar esta situación lo más rápido posible, no podemos seguir más jugando al policia y ladrón con estas personas, precisamos que las personas responsables por estas entidades usen sus influencias y habilidades políticas para que la odontología deje de ser una profesión de ilegales.