EXISTEN MUCHOS REPORTES QUE INDICAN QUE LOS ODONTÓLOGOS SOMOS UN GRUPO DE RIESGO DE SUFRIR PÉRDIDA DE LA AUDICIÓN, DEBIDO A LA EXPOSICIÓN FRECUENTE A RUIDOS NOCIVOS PRODUCIDOS POR LAS TURBINAS DENTALES. POR ESO ES QUE NUESTRA PUBLICACIÓN HA CREÍDO CONVENIENTE ENTREGARLE UN RESUMEN DE LOS DISTINTOS ASPECTOS RELACIONADOS CON ESTE TEMA, A FIN DE QUE LOS REVISE Y CONOZCA.

 

Material proporcionado por:

Dr. Jaime Otero Injoque
Odontólogo egresado con el Primer Lugar en el Orden de Mérito de la Facultad de Estomatología de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (1997)
Diplomado en Odontopediatría por la Facultad de Estomatología de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (1999-2000)
Cursando la Maestría de Gerencia de Servicios de Salud Universidad Nacional Mayor de San Marcos (2001-2002)
Editor de www.odontomarketing.com
Editor de www.dentistasperu.com

Introducción

El oído humano es uno de nuestros cinco sentidos y es el responsable de la audición y el equilibrio. Su fisiología es realmente sorprendente y nos permite relacionarnos adecuadamente con nuestro entorno.

Existen muchos reportes que indican que los odontólogos somos un grupo de riesgo de sufrir pérdida de la audición, debido a la exposición frecuente a ruidos nocivos producidos por las turbinas dentales. Por eso es que nuestra publicación ha creído conveniente entregarle un resumen de los distintos aspectos relacionados con este tema, a fin de que los revise y conozca.

Conceptos básicos de anatomía del oído

Desde el punto de vista anatómico, se suele estudiar al oído en tres zonas: externa, media e interna:

El oído externo, que se ubica en posición lateral a la membrana timpánica (tímpano) y que está conformado por el pabellón auricular (oreja) y el conducto auditivo externo, el cual mide tres centímetros de largo.
El oído medio, que se localiza dentro de la caja del tímpano y que está separado del oído externo por el tímpano. En su interior se produce la conducción de las ondas sonoras desde el exterior hacia el oído interno. Se caracteriza por ser un conducto de unos 3 centímetros, teniendo inicialmente una orientación vertical y luego horizontal. Se comunica con la nariz y la garganta a través de la trompa de Eustaquio, lo que permite el flujo de aire para equilibrar posibles diferencias de presión. En el oído medio se encuentran también los tres huesos denominados martillo, yunque y estribo, que conectan acústicamente el tímpano con el oído interno.
El oído interno, que está dentro del hueso temporal y alberga los órganos auditivos y del equilibrio, que son inervados por los filamentos del nervio auditivo. Su estructura se caracteriza por presentar distintos canales membranosos alojados en una parte densa del hueso temporal, que se dividen en cóclea (caracol óseo) y vestíbulo y tres canales semicirculares. Estos tres canales se comunican entre sí y contienen la endolinfa y son responsables de la percepción del equilibrio.

Principios de fisiología de la audición:

Las modificaciones en la presión del aire (ondas sonoras) se transmiten desde el exterior hacia el tímpano a través del conducto auditivo externo. Al llegar, generan una serie de vibraciones que son difundidas por el martillo, yunque y estribo hacia la ventana oval y alcanzan el líquido del oído interno.

El movimiento de la endolinfa permite a su vez el movimiento de un grupo de proyecciones finas, conocidas como células pilosas del órgano de Corti. Éstas transmiten señales directamente al nervio auditivo, el cual lleva la información a los centros auditivos del cerebro.

El rango de audición varía de unas personas a otras y depende de distintos factores como el volumen y el tono. Se dice que los niveles máximos de audición incluyen frecuencias hasta de 28.000 ciclos por segundo y que el humano puede captar diferencias en la frecuencia de vibración (tono) que correspondan al 0,03% de la frecuencia original, en el rango comprendido entre 500 y 8.000 vibraciones por segundo.

El umbral de la audición humana se encuentra entre los 0 y los 120 decibeles aproximadamente. Se considera que no deben registrarse más de 30 decibeles para que una persona pueda dormir bien, mientras que 120 decibeles constituyen el umbral de lo soportable.

A continuación se detallan algunos niveles de ruido:

Sordera o hipoacusia

Se conoce como sordera o hipoacusia a la disminución de la capacidad auditiva, que puede ser parcial o total y afectar a uno o a ambos oídos. Existen distintos modos de clasificar las sorderas.

De acuerdo al grado de hipoacusia:

De acuerdo a la edad de aparición

De acuerdo al momento en que actúa el agente causal

Según el nivel de la lesión

Sordera por ruido

La pérdida de la audición es común con la edad y por lo general se produce como consecuencia de distintos agentes causales. Una situación de riesgo reconocida es la exposición prolongada a niveles de ruido superiores a los 90 decibeles, que produce la denominada sordera por ruido.

La sordera por ruido es la pérdida de la audición debida a la exposición indebida a sonidos excesivos. Se caracteriza por ser insidiosa, pues se inicia y cursa lentamente y se suele diagnosticar cuando el daño ya se ha producido de forma irreversible.

Produce aislamiento social y limita la eficacia en el trabajo. Algunos síntomas relacionados con esta condición son los 'silbidos de oído' que en ciertos casos se vuelven permanentes y puede estar ligado a insomnio, irritación y llevar a la depresión.

La exposición al ruido se asocia a un tipo de pérdida auditiva denominado hipoacusia neurosensorial. Esta se deriva de la incapacidad del oído de servir como transductor, no puede convertir el estímulo físico que llega al oído interno en potencial nervioso y, por lo tanto, este no es transmitido al cerebro para ser interpretado.

Esta clase de hipoacusia no solo es causada por ruido, también puede estar asociada con síndromes genéticos o ser adquirida por diversas causas.

Las investigaciones han demostrado en primer lugar, que la pérdida auditiva inducida por ruido es 100% prevenible y que los programas de conservación auditiva son efectivos. La NIOSH recomienda que se implementen programas de conservación auditiva para todos aquellos trabajadores que están expuestos a exposiciones ponderadas para ocho horas mayores o iguales a 85 decibeles.

La pérdida de la audición implica el cambio en el umbral auditivo detectado mediante audiometría, el cual puede ser permanente o temporal. Respecto al cuadro clínico usualmente presenta cuatro etapas:

La exposición al ruido de corta duración y gran intensidad (explosiones, disparos de armas de fuego) puede producir como manifestación aguda la pérdida repentina de la audición o trauma acústico.

El odontólogo y el ruido

Los trabajadores de la salud están expuestos a variados riesgos de tipo físico, químico, biológico y psicológico (3). Los odontólogos en particular tienen otros riesgos diferenciales, dentro de los cuales está la exposición al ruido.

Chowanadisai y colaboradores (1) investigaron y reportaron en el 2000 la prevalencia y naturaleza de algunos problemas de salud relacionados al odontólogo. En una muestra de 178 odontólogos de edades entre los 22 y 54 años del sur de Tailandia, encontraron que el problema de salud más frecuente fue el dolor músculo esqueletal (78%) y la injuria percutánea (50%). Además hallaron que el 22% de los encuestados había presentado dermatitis de contacto relacionada mayormente a los guantes de látex, 15% experimentó problemas oculares y 3% refirieron problemas de audición.

El uso rutinario y frecuente de la pieza de alta velocidad en odontología data de 1950 aproximadamente. Y desde hace algunas décadas, bajo evidencias de daños en la audición de los dentistas, se han realizado muchos estudios para intentar determinar una relación de tipo causa - efecto entre los niveles de sonido y daño en la audición en los odontólogos (19)

Existen indicios de que muchas veces, el profesional expuesto a este tipo de riesgo laboral se acostumbra al ruido y no es consciente de que puede estar causando un daño irreparable en su audición. Generalmente la pérdida de audición es una combinación de la edad y el uso de turbina. La sordera está relacionada con el oído del lado en que se utiliza la pieza de mano (9)

El ruido también provoca estrés, fatiga, pérdida de capacidad de reacción y comunicación que pueden ser causa de accidentes y contribuir a la aparición de problemas circulatorios, digestivos y nerviosos.

Analizando el riesgo

A pesar de que la edad del odontólogo y su susceptibilidad a presentar problemas de audición relacionados con su desempeño laboral representan un rol muy importante en el análisis de los factores de riesgo, se debe también tener en cuenta la intensidad y duración del ruido, así como la distancia entre el oído y la fuente del sonido.

A pesar de las implicancias éticas de evaluar y medir in vivo posibles efectos negativos de un estímulo, se han realizado variados estudios en relación a este tema, encontrándose suficientes indicios para establecer que la exposición prolongada al ruido que producen las turbinas de uso dental repercuten negativamente en la salud del oído humano.

A continuación se resumen los principales hallazgos encontrados en la literatura:

Está demostrado que el uso de piezas de mano de alta velocidad, cuyos motores realizan un promedio de 300,000 a 400,000 revoluciones por minuto, está relacionado con la posibilidad de sordera inducida por ruido (6).

Zubick y colaboradores (17) realizaron en 1980 una prueba de audiometría a 137 odontólogos y a 80 médicos. Al comparar los resultados, se evidenció que los médicos tienen mejores niveles de audición, sobre todo en el rango de 4000 Hz. Además, se encontró que el oído izquierdo de los odontólogos derechos mostró un nivel menor de pérdida auditiva, relacionada presumiblemente a su mayor distancia con la fuente de sonido. Dentro de los odontólogos, se encontró niveles similares de daño en la audición en el grupo de especialistas, al compararlos con los odontólogos de práctica general.

Man y colaboradores (20) analizaron en 1982 el efecto de las turbinas de alta velocidad en la audición de los odontólogos. Primero establecieron a través de un cuestionario los dos modelos de piezas de mano más utilizadas y el tiempo promedio de uso diario en Tal Aviv. Luego se midió el ruido emitido por estos instrumentos a una distancia de 30 centímetros y se expuso a 20 sujetos al ruido de las turbinas durante un período equivalente al promedio de uso del odontólogo. Se encontró que el nivel de ruido producido no era motivo de riesgo de daño auditivo según las recomendaciones internacionales y que los efectos temporales en los sujetos eran nulos o insignificantes. De este modo, se concluyó que el riesgo a largo plazo del odontólogo al trabajar frente a esta exposición era leve.

Bahannan y col (5) realizaron en 1993 un estudio en el que registraron el sonido producido por una variedad de instrumentos rotatorios de uso odontológico bajo diferentes condiciones de trabajo y utilizando distintos instrumentos de corte como parte activa. Se encontró que existe mucha variación en los niveles de ruido producidos por los distintos equipos, asociándose los menores niveles con los micromotores de baja velocidad utilizados con contra ángulo y los mayores registros para los motores de laboratorio.

Altinoz y colaboradores (19) midieron en el 2001 la frecuencia de los sonidos emitidos por 5 modelos de piezas de alta velocidad, cada una de las cuales fue evaluada bajo 8 diferentes condiciones de trabajo. Primero se analizó el giro libre de las turbinas sin fresa y con 4 fresas de distintas formas ( fresa de fisura, fresa tipo llama, fresa redonda y fresa tipo cono invertido) Luego se registró el sonido de las piezas de alta velocidad simulando condiciones de trabajo. Se utilizó fresa de fisura sobre un bloque de amalgama, un bloque de resina y sobre una molar extraída. De esta manera se registraron 40 sonidos utilizando una computadora con un micrófono que era colocado a una distancia de 30 centímetros de las muestras. Se obtuvo una medida promedio de 6860 Hz y no se obtuvo diferencias significativas en las frecuencias registradas bajo diferentes condiciones de trabajo, ni entre los distintos modelos de instrumentos utilizados. Los resultados sugieren que bajo cualquier condición de trabajo, las turbinas dentales emiten frecuencias de sonido que pueden causar daño auditivo.

Otras evidencias

En contraposición, existen reportes que sugieren que la turbina dental no constituye una fuente de riesgo para la audición del dentista.

Así, Praml y colaboradores en 1980 (18) realizaron un estudio para estimar el riesgo de sufrir daños auditivos al utilizar turbinas dentales, encontrando en todos los casos niveles de sonido por debajo de los 85 dB. Además, se encontró niveles superiores a los 80 dB solo en un tercio de los registros, correspondiendo estos a turbinas dentales antiguas y en regular estado de conservación.

Del mismo modo, Rahko AA, y colaboradores en 1988 (14) examinaron a 234 dentistas y asistentas dentales con un audiómetro normal y un audiómetro de alta frecuencia bajo condiciones de trabajo estándar. No se encontró diferencias estadísticamente significativas entre los registros de los niveles de audición captados con ambos tipos de audiómetros y entre estos y los del grupo de control.

Se concluyó que no existen evidencia de que la exposición al ruido de las turbinas dentales y otros instrumentos de uso odontológico produzcan daño auditivo.

También encontramos el estudio de Johansson y colaboradores de 1989 (12) que buscó determinar si la práctica odontológica constituye un riesgo de sordera inducida por ruido, se realizó un control longitudinal en 68 odontólogos a los cuales se les efectuó dos pruebas de audición y se encontró que la diferencia en los niveles de audición grupal al inicio y después de 15 años no era estadísticamente significativa.

Estas evidencias se contraponen con lo reportado en diversas investigaciones más recientes detalladas en el acápite anterior.

Implicancias en el ejercicio profesional

Además del daño potencial obvio sobre la salud del equipo de trabajo, el efecto negativo de las turbinas puede interferir además en el desempeño de las labores en el consulttorio odontológico.

McClellan (6) analizó la relación entre el ruido en el consultorio odontológico y sus efectos en la comunicación, midiendo el nivel de ruido en la oficina dental de un grupo de odontólogos estadounidenses y confeccionando un modelo de estimación de daño auditivo y analizando las interferencias del ruido en la comunicación.

Encontró que el ruido típico de un consultorio odontológico representa el 8 a 12 % de la energía acústica a la que un odontólogo se expone diariamente y que los niveles de ruido durante los procedimientos odontológicos resultan en un índice de articulación de 0.21 a 0.37, que corresponde a alrededor del 18% a 48% de las sílabas y a un 52% a 90% de las oraciones.

El índice de articulación (9) es un sistema desarrollado por Bell Telephone Laboratories en los 1940's y mide la inteligibilidad de un sistema de transmisión del habla. Puede tomar valores de 0 (completamente ininteligible) hasta 1 (inteligibilidad perfecta). Un AI de 0.3 o menor es considerado insatisfactorio, de 0.3 a 0.5 satisfactorio, de 0.5 a 0.7 bueno, y mayor a 0.7 de muy bueno a excelente.

Según esto, la investigación de McClellan (6) demostraría que el ruido de un consultorio dental promedio interfiere notablemente en la capacidad de entendimiento de los actores, es decir, el odontólogo, el asistente dental, el paciente, etc.

Debemos tener presente estas evidencias, pues conocemos la importancia de la comunicación en los distintos procesos que realizamos cotidianamente.

Prevención y tratamiento

Hinze y colabotradores (2) recomiendan el uso de tapones de oídos con el fin de atenuar la intensidad y frecuencia del ruido. Además establecen la utilidad de mantener una posición adecuada de trabajo, intentando alargar en lo posible la distancia entre el odontólogo y el paciente.

Otros estudios (15, 17, 19) establecen que existe mayor seguridad en trabajar utilizando modelos de piezas de mano modernas y sometidas a las indicaciones de mantenimiento especificadas por los fabricantes.

Es pertienente considerar utilizar el uso de otros tipos de instrumentos alternativos a la turbina dental, como los sistemas de aire abrasivo o el laser, que para ciertos procedimientos odontológicos ofrecen resultados equivalentes sin el riesgo potencial de trauma acústico.

En referencia al tratamiento de estos cuadros de pérdida de la audición por exposición al ruido, Fabry (4) reportó que a pesar de que existen muchos adelantos que ayudan a mejorar la audición causada por exposición excesiva y continua a ruidos nocivos, éstos en realidad son se suelen limitar al uso de prótesis.

Es decir, en escencia no constituyen una solución al problema, pues no devuelven la audición perdida, sino que se enfocan principalmente en amplificar selectivamente los sonidos no percibidos por el paciente y en prevenir sonidos excesivos que alcancen niveles desconfortables.

Bibliografía

1. Chowanadisai S, Kukiattrakoon B, Yapong B, Kedjarune U, Leggat PA. Occupational health problems of dentists in southern Thailand. Int Dent J 2000 Feb;50(1):36-40

2. Hinze HF, DeLeon C, Mitchell WC. Dentists at high risk for hearing loss: protection with custom earplugs. Gen Dent 1999 Nov- Dec;47(6):600-3; quiz 604-5

3. Gonzalez YM. Occupational diseases in dentistry. Introduction and epidemiology. N Y State Dent J 1998 Apr;64(4):26-8

4. Fabry DA. Hearing loss as occupational hazard. Northwest Dent 1995 Jan-Feb;74(1):29-32

5. Bahannan S, el-Hamid AA, Bahnassy A. Noise level of dental handpieces and laboratory engines. J Prosthet Dent 1993 Oct;70(4):356-60

6. McClellan T. Noise levels in the dental office. Ill Dent J 1993 Sep-Oct;62(5):327

7. Fain G, Elbaz P. High frequency sounds. Their adverse effects on the dentist's inner ear. Inf Dent 1991 May 2-9;73(18):1373-9

8. Wilson CE, Vaidyanathan TK, Cinotti WR, Cohen SM, Wang SJ. Hearing-damage risk and communication interference in dental practice. J Dent Res 1990 Feb;69(2):489-93

9. Boletín Informativo empresa Meyer Sound 2002

10. Reitemeier B, Fritsche F. The long-term effects of noise on dentists. Zahn Mund Kieferheilkd Zentralbl 1990;78(8):735-8

11. Cottin-Colle J. Hearing disturbances and occupational hearing loss in dentists. Inf Dent 1989 Oct 12;71(35):3239-50

12. Johansson R. Lehto TU, Laurikainen ET, Aitasalo KJ, Pietila TJ, Helenius HY. Hearing of dentists in the long run: a 15-year follow-up study. Community Dent Oral Epidemiol 1989 Aug;17(4):207-11

13. Suni J. Hearing loss as a risk factor in dental practice]
Suom Hammaslaakarilehti 1989 Feb 1;36(3):88-93

14. Rahko AA, Karma PH, Rahko KT, Kataja MJ.
High-frequency hearing of dental personnel. Community Dent Oral Epidemiol 1988 Oct;16(5):268-70

15. Sbrocca M, Gandolfi F, Weinstein R. Acoustical trauma from noise in dentistry. Prev Assist Dent 1987 Nov-Dec;13(6):35-8

16. Lemieux H, Bourassa M, Blondin JP. Psychophysiological effects, in the dentist, of exposure to the noise of instruments used in the dental office J Dent Que 1987 Feb;24:85-8

17. Zubick HH, Tolentino AT, Boffa J. Hearing loss and the high speed dental handpiece. Am J Public Health 1980 Jun;70(6):633-5

18. Praml GJ, Sonnabend E. Noise-induced hearing loss caused by dental turbines. Dtsch Zahnarztl Z 1980 Mar;35(3):400-6

19. Altinoz HC, Gokbudak R, Bayraktar A, Belli S.A pilot study of measurement of the frequency of sounds emitted by high-speed dental air turbines. J Oral Sci 2001 Sep;43(3):189-92

20. Barek S, Adam O, Motsch JF. Large band spectral analysis and harmful risks of dental turbines. Clin Oral Investig 1999 Mar;3(1):49-54

21. Effect of turbine dental drill noise on dentists' hearing. Man A, Neuman H, Assif D. Isr J Med Sci 1982 Apr;18(4):475-7